Mostrando las entradas con la etiqueta riddle. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta riddle. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de septiembre de 2018

The perfect gift



you stopped seeing me while i was staring at the galaxy of your eyes


i had this friend once in a job
we worked together at this bar
his birthday is on december 3rd
and he lives in la matanza
but i guess that doesn´t matter
cause this poem ain't about him

i'll just tell you a little story
of how i got him the perfect gift

i had this friend once in a job
who didn't know i had a plan
i decided i was going to spend the night
at his house by his invite

he had flowers at his balcony
and earl grey strands in the bedroom
he had a cat he called Meme
and me sitting on his bed

in the middle of a trip
we discussed the perfect gift
and then just a week later
i waited him in a train station seat

we were starving
and when we sat at the table
a Christmas song started playing
and so it seem cool if we baked
to the birthday boy a cake

two days later
i showed up at his building
the first time
of many nights
we would meet at that front door

he cooked for us
one of my favourites
and in the middle of a sentence
he stared at my eyes
while i stared at his everything

that afternoon we didn't bake any cake
cause instead he touched my soul
and that day i fell for him

that afternoon we went to work
cause else how would we pay for weed
and that day we smiled

that night we sang our friend a happy bday
cause that's how i planned the whole thing
and that's how we got him the perfect gift

jueves, 22 de marzo de 2018

Despierta.

Volví a verle después de tantos meses. Extrañaba tenerle cerca. Se veía igual que siempre. A veces su pelo es tan revoltoso que parece tener vida propia.

Desde que le conocí, siempre fue una persona despreocupada. Pero esa noche noté algo distinto en sus ojos. Recuerdo que dobló por ese pasillo buscando un baño que no existía.

Cuando me vio, noté esa mirada que me atontaba. Perdió el equilibrio mientras se acercaba y en un segundo estábamos sentados en el pasillo de una casa que nunca conocimos.

Tantas veces nos tuvimos cerca pero reaccionamos con diferentes miedos.

Aquella noche me abrazó, me acosté sobre su hombro y me dio un beso en la frente con un susurro que formaba esas dos palabras que siempre supe y a la vez sentía.

¿Y después? Después no hay más que oscuridad. El silencio se volvió ensordecedor. Quería despertar para mantener el recuerdo a salvo. Pero la euforia lleva consigo su propio temporizador.

De a poco la memoria remarca breves detalles. Y a medida que corren los días voy perdiendo ansiedad.

Pierdo colores, y así la imagen se vuelve monocromática. 
Pierdo piezas del acertijo al que me acerqué.
Pierdo olvidos, y así vuelvo a recordar por que nunca fuimos.
Pierdo falsas ideas que me dejó creer para su regocijo.

Por ganarme su tiempo, perdí a mi pequeña interior.
Ella que me aconseja sabiamente cuando me hago bolita.

Ella se perdió y volvió a viejos hábitos.
Ella se perdió, tan sola e insegura estaba.
Ella se perdió, y casi se apaga mi mundo.

Vagabunda, así la llamaron alguna vez.

Ella no quería esa vida.
Ella quería volver a casa.

Hace no mucho la encontré llorando en mi cama.
Quién sabe cuánto caminó para llegar salva.




martes, 9 de enero de 2018

Angoisse.

Me disuelvo con cada gota que derramo.
Me deshago un poco a cada momento que pasa.
La sal de mis lágrimas saben casi tan vacías como lo que tuvimos.
Los nudos en la garganta me rompen por dentro.
La agonía me atrapa y no sé cómo salirme de ella.
La angustia llegó mucho tiempo después.
Angustia. Esa palabra me retumba en los pensamientos.
No te lloré cuando estabas cerca.
Ahora no sé siquiera donde estás para alcanzarte.
Ahora somos desconocidos. Estoy segura que de mí no te acordás.
Yo me acuerdo de vos. Me acuerdo cada detalle útil e inservible también.
Pasó más de un año y digo haberte superado.
Pero dentro mío sé muy bien que si vinieras pidiendo otra oportunidad, no diría que no.
Me siento libre al fin de todo lo ocurrido y de quienes nos rodeaban.
Pero de qué me sirve toda esta libertad si mis pensamientos te traen de vuelta para sentirme miserable.
Te quise. Te admiré. Te puse ante un pedestal que no merecías de mi parte.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Eclipse.

Casi siempre fui mala para hacerme entender sin que se tergiversen mis palabras. Muchas veces soy malentendida.

Desde pequeña me lancé a la vida en solitaria compañía. No lo elegí en aquél entonces, a diferencia de mi ahora.

No sé realmente quién encontró a quien. Sólo sé que por breves instantes, creí que eras lo que necesitaba. Fuiste en cambio, la luna qué tapó mi sol. Te elegí sin darme cuenta, para dejar a un lado lo que estaba frente a mí.

Tu único error fue verborrear inseguridad camuflada en deseo. El mío, no darme cuenta que fuiste incapaz de ser claro desde ningún punto de vista.

En realidad escribo esto para dejar en claro que te perdono. No pretendo que lo sepas, pero quiero dejarlo en claro hacia mí. Me costó mucho llegar a este punto. Semanas y meses odiandote por no brindarme una mísera charla que me permitiese aclararte una y mil cosas. Odiandome a mí misma por recordarte siempre que no debía. Odiando a muchas personas ajenas por pretender saber algo sobre vos, sobre mí o incluso un nosotros, si es que lo había.

No te estoy culpando de nada. Te estoy dando, dentro de mí, la oportunidad de liberarme.

Respiro paz y no te quiero ya. Porque te quise. Te acepte con todo lo que supe idealizarte. Me olvidé, desde el comienzo, que lo que no se quiere, no hay manera de obligarlo a existir.

Te perdono, por carecer tanto de huevos como de conciencia. Te agradezco, por enseñarme con falta de tiempo completo que no quiero volver a ser de nuevo la persona que sacaste de mí. Me perdono también, porque pretendí cambiar una verdad irreversible poniéndote como escudo ante quien quise negar.



viernes, 1 de septiembre de 2017

Mentís.

Me buscabas y yo a vos también.
Dimos mil vueltas al evento sólo para tapar la segunda verdad.
Dijimos que íbamos a vernos sólo para poner en práctica la idea.
Dijiste que no tenías planeado nada de lo que al final terminó pasando.

No me mientas.
No te mientas.
El miedo se te ve a mil millas de distancia.
Las excusas se ven en tu pupila.
La mentira remarca tu mirada.

Creete.
Querete.
Cuando te des cuenta de lo ilusas que suenan tus palabras, no sé dónde vamos a estar.

Confiate de la realidad.
Animate a nuevas experiencias.
Que no todos somos iguales.
Algunos lastimamos menos que otros, y también podemos amar más que muchos.


Me gusta mirarte.

Tengo que dejar de escuchar tu nombre cuando nadie lo pronuncia.
Tengo que dejar de verte en lugares que definitivamente no estás.
Tengo ganas de verte y abrazarte y besarte y hacerte sentir que ese dolor se esfuma,
que de a poco deje de existir hasta que seamos al fin sólo dos.

Tengo abstinencia de tus caricias y como quisiera volver al instante de los primeros nervios.
Nervios dudosos pero al mismo tiempo tan hermosos.

Tan frágil me vuelvo.
Tan callada me quedo.
Observarte se vuelve un vicio del que no me quejo.

Ver tu concentración me atrae y me atonta tanto
que podría estar quién sabe cuánto tiempo admirándote en silencio.


lunes, 19 de junio de 2017

Réquiem.

No se siente la tensión.
No confío en palabras,
mucho menos en miradas.

Me atraen las vibras retumbando entre los aires.
Y es ahí cuando confío en mi paladar saboreando la energía.

Se ve desde lejos la falta de confianza.
Sé reconocer las ganas.
Me impresiona la carencia de valor y cómo abunda la cobardía en el corazón.

No te quedes en mi norte, no pretendo encontrarte.
Podes estudiarme pero no esperes compasión en mi mirada.
No tengo intención de necesitar falsedad mas de la que ya obtuve en un pasado.
Elijo el sur, el este y el opuesto. 

Cuando sus dedos empiezan a retumbar con ritmo despacito, no comprendo por qué siempre que grito odiar la melodía, a los pocos minutos después, me encuentro escuchando el sonido escondido entre cuerdas que lo que realmente piden, alaban, y abuchean, son gritos de atención.
Necesidad de supuesta comprensión.
Sollozos de derrota y lágrimas de tregua.

Redimir o sopesar.

Mantener el orgullo o aprender a soltar.